Buenas tardes a todos/as!!!
Y un año más... pues os dejo el calendario adaptado que nosotros/as utilizamos por si os sirve de ayuda.
Este es un blog destinado a compartir recursos, experiencias e información para la intervención educativa con niños/as, fundamentalmente en comunicación y lenguaje.
Buenas tardes a todos/as!!!
Y un año más... pues os dejo el calendario adaptado que nosotros/as utilizamos por si os sirve de ayuda.
Últimamente algunos docentes de PT y AL tenemos la sensación de habernos convertido en un bonito elemento decorativo dentro del aula. Como una planta: estamos ahí, acompañamos... pero parece que nadie tiene muy claro para qué.
Todo en nombre de ideas que suenan maravillosas: “todo dentro del aula”,“codocencia”, “inclusión”.
El problema aparece cuando las prácticas no cambian, los recursos no llegan y la normativa se interpreta alegremente. La administración habla de codocencia pero nos usa a los especialista para que parezca que se hace ... la realidad... bien distinta.
Por otro lado, parece que todo es cuestión de los PTs y ALs, poco hemos avanzado entonces señores. No te ofendas compañero tutor/a, pero para que esto salga adelante los cambios han de venir de ambos lados. Tú también te tienes que adaptar. Sí, sé que tampoco muchos PTs y ALs lo hacemos lo bien y que para muchos ha sido la excusa para no hacer ni preparar nada. Es mucho más cómo entrar una clase y preguntar "¿qué se va haciendo hoy aquí?" y allí te sientas a hacer, de forma improvisada y con cero coordinación, lo que buenamente puedas y te dejen... ¿cómo que "y te dejen"? Sí, si "y te dejen" porque es que a veces es... "no hables que molestáis", "no hagas juegos que se entretienen", "no uses el comunicador que distrae al resto..."
Recordémoslo:
Los maestros de PT y AL seguimos siendo una especialidad concreta, con formación y funciones específicas dentro de la atención a la diversidad. Tenemos una oposición diferenciada y somos un recurso ESPECÍFICO.
● No estamos para atender clases enteras.
● No estamos para ser apoyo ordinario encubierto.
● Ni para una “codocencia” sin planificación ni recursos.
Porque hay alumnos que necesitan una intervención específica, individualizada e intensiva. Y eso, simplemente, no siempre puede darse dentro de la dinámica general del aula. Luchemos también para que nuestros alumnos/as tampoco se conviertan en “macetas”.
Lo paradójico es que, en nombre de la inclusión, a veces se elimina precisamente aquello que garantizaba una respuesta educativa ajustada.
Y el mensaje que queda entre líneas parece ser:
👉 Si necesitas algo más especializado... búscalo fuera. Y, a ser posible, por la tarde. Y por supuesto, lo pagas de tu bolsillo. Que la educación es pública y compensadora de dificultades pero ahora estamos con el "modo recortes" encendido.
Este post no es para debatir ni señalar a nadie. Solo para expresar unapreocupación que muchos docentes compartimos.
🌿 No somos maestros maceta.
Y nuestros alumnos tampoco deberían ser invisibles.
Ahora bien... quizá convenga hacernos algunas preguntas:
¿De verdad estamos haciendo lo que tenemos que hacer?
¿De verdad todos nuestros alumnos aprenden mejor así?
Hay aprendizajes que se construyen a la vista de todos… y otros que suceden en silencio, casi sin hacer ruido, pero que son igual de decisivos. El paso del lenguaje oral a la lectura y la escritura es uno de ellos. Y en ese camino, el desarrollo de la conciencia fonológica y el conocimiento de cómo se articulan los sonidos se convierten en auténticos pilares.
La verdad es que aprender a leer no empieza en el papel. Empieza mucho antes, en el oído, en la boca y en la capacidad de detenerse a pensar sobre algo que normalmente hacemos de manera automática: hablar.
Cuando hablamos, los sonidos salen en cadena, uno detrás de otro, sin pausas claras. Para un adulto esto no supone ningún problema, pero para un niño o una niña que está empezando a leer… puede ser un auténtico reto.
Los sonidos del habla, lo que realmente oímos: un flujo continuo de sonido donde todo se mezcla. Es como escuchar una canción sin conocer la letra, donde cuesta distinguir cada palabra o lo que ha dicho exactamente..
Los fonemas, que son esas pequeñas unidades que permiten diferenciar significados. Cambiar un solo sonido transforma una palabra entera: pato no es lo mismo que gato.
Y aquí está la clave: para aprender a leer, el cerebro necesita hacer algo poco habitual —romper esa cadena sonora y separar cada sonido— para poder asociarlo a una letra. A esta habilidad la llamamos conciencia fonémica, y sin ella, el principio alfabético se tambalea.
Pero ¿cómo ayudamos a un niño a identificar algo que no se ve? Aquí entran en juego los articulemas.
Los articulemas son imágenes que muestran cómo colocamos la boca para producir un sonido concreto. Y aunque pueda parecer un detalle menor, la experiencia y la investigación nos dice que no lo es en absoluto.
Cuando un niño ve cómo se produce un sonido, deja de ser algo abstracto. Ya no es solo “escuchar la /f/”, sino entender que los dientes se apoyan suavemente en el labio inferior. Es como tener un mapa antes de iniciar un camino.
Además, los articulemas son especialmente útiles para diferenciar sonidos que se parecen mucho al oído, pero que se producen de manera distinta. Por ejemplo, no se articula igual una /f/ que una /z/, aunque a veces puedan confundirse. Ver esa diferencia ayuda a fijarla… y a no olvidarla.
Conocer cómo se articula un sonido no es solo importante para hablar mejor. También es una ayuda poderosa para leer y escribir.
Cuando un niño aprende una letra, su cerebro no guarda solo su forma visual. También almacena el gesto motor que hace la boca al pronunciarla. Es decir, el cuerpo participa en el aprendizaje. Y eso refuerza la memoria.
Además, para entender que las letras representan sonidos primero hay que ser capaz de reconocer esos sonidos en uno mismo. Saber qué hace mi boca cuando digo /m/, /s/ o /f/ da seguridad y claridad al proceso.
Esto se nota especialmente en la escritura. Al escribir una palabra como foca, el niño necesita analizarla con detalle: pensar qué sonidos la forman y en qué orden aparecen. Si tiene clara la articulación del primer sonido, decidir que debe empezar por la letra f resulta mucho más sencillo.
En el fondo, todo esto tiene un objetivo muy claro: reducir la carga cognitiva del aprendizaje. Cuando ofrecemos apoyos visuales y articulatorios, el niño deja de adivinar y empieza a decodificar con precisión, es decir a hacer esa unión grafema-fonema, fonema-grafema, e ir uniéndolos para formar palabras.
Tener una referencia física (la boca) y una referencia visual (el articulema) convierte un proceso complejo en algo más accesible y humano. Paso a paso. Sin atajos, pero con buenos apoyos.
Porque muchas veces, lo que marca la diferencia no es hacer más, sino hacer visible lo esencial. Y en el aprendizaje de la lectura, escuchar, mirar y sentir cómo se producen los sonidos sigue siendo una base tan invisible… como imprescindible.
No quiero terminar esta entrada sin hacer una referencia a nuestro gran compañero Julián Palazón y a toda la labor de difusión que lleva haciendo en los últimos años.
Aprovecho para dejaros unas entradas de su blog en las que se habla de estos aspectos más detenidamente:
Y termino deseando que paséis un ¡¡¡¡FELIZ DOMINGO!!!
En educación hay ciertas actuaciones por parte de la administración que, sinceramente, sigo sin comprender.
Hace ya unos años no entendí que se dotara de un ordenador a todo el alumnado de 5º y 6º de Primaria. Hoy, el tiempo ha pasado… pero las dudas permanecen.
Ahora me cuesta entender determinadas inversiones: las llamadas aulas del futuro, las aulas sensoriales y su impacto real (más allá del titular) en el aprendizaje cotidiano del alumnado.
Tampoco termino de comprender que prácticamente todas las tutorías cuenten ya con las nuevas pantallas digitales (una especie de tablet gigante), mientras que las aulas específicas parecen quedar fuera del reparto. Curioso, sobre todo cuando la inclusión está tan bien definida sobre el papel… pero no siempre en la distribución de recursos.
Y resulta aún más difícil de explicar (o de justificar) los tiempos de espera que soportan algunos alumnos para acceder a productos de apoyo o ayudas técnicas esenciales: comunicadores, sistemas FM, materiales adaptados… sin olvidar la escasa dotación y actualización de recursos en muchos centros.
En fin, supongo que todo es cuestión de prioridades.
¿Cuál es el objetivo? ¿Mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje?
Antes hubo que regalar ordenadores.
Ahora parece que hay que vender aulas del futuro o sensoriales… que, sin duda, quedan espectaculares en la foto.
Como dice mi maestra, compañera y amiga Carolina Velasco, quizás más que hablar de inclusión, deberíamos hablar de convivencia desde la diversidad. No se trata de incluir a nadie, sino de aprender a convivir respetando las múltiples formas de ser, estar y aprender que conviven en nuestras aulas.
Tras más de veinte años de experiencia en distintos centros, he comprobado que uno de los factores que más contribuye a esa verdadera inclusión (o convivencia respetuosa) es acordar pautas comunes de trabajo a nivel de centro. Establecer criterios unificados no solo aporta coherencia pedagógica, sino que facilita la participación y el bienestar de todo el alumnado, especialmente de aquel que necesita estructuras más claras y predecibles. Cuando el profesorado rema en la misma dirección, el alumnado lo nota. Cuando cada aula funciona como un “mundo aparte”, también. Y en cada centro en el que he estado he intentado aportar mi granito de arena en este sentido.
A todo esto se suma algo fundamental: el uso de apoyos visuales con carácter funcional en todo el centro, no únicamente en aulas específicas, que (desgraciadamente) es dónde únicamente se entiende por toda la comundidad educativa que hay que usarlos. ¿Pero te has planteado que si no ocupan la vida de todo el centro difícil va a ser que sean inclusivos? Cuando los apoyos visuales (rutinas, paneles, apoyos visuales, referentes espaciales, temporales, anticipadores etc.) se emplean de manera coherente, FUNCIONAL y compartida, se convierten en herramientas poderosas para favorecer la comprensión y la autonomía del alumnado (NO, no son elementos decorativos). Del mismo modo, el uso de anticipadores en los días en los que suceden actividades diferentes (como salidas, excursiones o eventos especiales) ayuda enormemente, mejora la adaptación y prepara al alumnado para cambios que, para algunos, pueden resultar especialmente difíciles de gestionar. En definitiva, para muchos alumnos estos cambios son un terremoto emocional. Anticipar qué ocurrirá les da seguridad y reduce la ansiedad. ¡Y funciona para todos!
Son muchas las cosas que hay que unificar en un centro si realmente queremos que sea inclusivo. Y ahí los PTs y ALs tenemos mucho que aportar en esta labor de orientación y asesoramiento; pero sin la contribución, implicación y puesta en práctica conjunta del resto de docentes y profesionales, no es posible avanzar. La verdad es que he tenido la oportunidad de trabajar en muchos coles, y en varios de ellos me he encontrado con gente excepcional que se pone manos a la obra (no os quito de mi cabeza, “gran equipo de infantil”). Y en la actualidad vuelvo a encontrarme con personas maravillosas, que se implican, escuchan, proponen y trabajan para mejorar. Y así, adaptando, estamos.
Quiero centrarme hoy en un ejemplo concreto que considero especialmente relevante en las primeras etapas educativas. Hace algunos años, desde la provincia de Granada y con el Equipo Especializado en TEA, trabajamos para unificar criterios en las aulas TEA de la provincia. En aquel momento no eran tantas como ahora, pero el trabajo coordinado y la labor de difusión que se realizó fue admirable, Alicia gracias por el trabajazo que te diste. Lo interesante fue que aquellas propuestas no solo llegaron a las aulas TEA, sino también a otras aulas específicas y, posteriormente, a aulas ordinarias.
Uno de los acuerdos fue establecer un código común de formas y colores para los días de la semana, de manera que en toda la provincia se utilizara la misma referencia visual:
• Lunes → círculo rosa
• Martes → triángulo amarillo
• Miércoles → rectángulo rojo
• Jueves → nube verde
• Viernes → hexágono azul
• Sábado y domingo → dos casas
Este sencillo acuerdo tuvo grandes repercusiones. Cualquier niño o niña que cambiara de aula encontraba el mismo código, lo que facilitaba la comprensión, la anticipación y la adaptación. Además, permitió ahorrar tiempo y recursos en la elaboración de materiales, ya que podían compartirse y reutilizarse fácilmente. Lo que comenzó en aulas TEA se extendió después a educación especial y a aulas ordinarias, generando una verdadera cultura de centro.
Y año más aquí estoy intentando dar continuidad. Algunas fotillos de aulas de mi actual centro educativo.
En los últimos años, dentro de mi labor de asesoramiento y orientación, he seguido promoviendo esta idea en los centros en los que trabajo. En ocasiones, he encontrado situaciones en las que cada aula utilizaba un código diferente para los días de la semana, de modo que un mismo alumno podía encontrarse con hasta tres o cuatro sistemas distintos según el curso o la docente que le tocara a lo largo de su trayectoria escolar, incluso estando en el mismo centro.¡. Esta falta de coherencia no solo confunde al alumnado, sino que también dificulta la coordinación y la creación de materiales comunes.
Actualmente, estoy trabajando nuevamente con mis compañeros y compañeras para unificar estos criterios, tanto en las aulas específicas como en infantil, y extendiéndolos de forma digital a los primeros cursos de primaria. Dejo como ejemplo un Genially que en otros cursos escolares hemos utilizado para reforzar este código visual, especialmente útil en el paso de infantil a primaria. Así, los niños y niñas encuentran continuidad en algo que les resulta familiar, lo que favorece la seguridad y la motivación.
El enlace del genially lo tienes aquí 👉 PINCHA AQUÍ.
En definitiva, creo que unificar estrategias, materiales y criterios de actuación (incluidos los apoyos visuales funcionales, los anticipadores y todas aquellas herramientas que favorecen la comprensión y la participación) es una de las claves para avanzar hacia centros verdaderamente inclusivos. No se trata de imponer modelos cerrados, sino de construir líneas comunes que den coherencia y estabilidad al trabajo educativo.
Un centro no debería ser un conjunto de “islotes” desconectados, sino un equipo que comparte una visión y un rumbo. Y, por supuesto, esto no implica renunciar a revisar o reformular aquellas prácticas que no están funcionando; al contrario, la reflexión compartida y la mejora continua son parte esencial de ese camino hacia una educación más inclusiva, más coherente y más humana.
Debe ser un equipo que comparte un rumbo.
Y ese rumbo, si queremos que sea inclusivo, deberá estar hecho de reflexión, de coherencia, de escucha y de mucha humanidad.
Gracias por leer hasta aquí.Un abrazo. Belinda.
Y justo pasaba este material a un PEN y pensé la frase de arriba, que hace tantos años que me acompaña.
Así que lo subí y os dejo por aquí una recopilación de prácticamente todo el material, lista para descargar en un solo click 📥💥.
Podéis meterlo directamente en una tarjeta SD para tablet Android o en la memoria del iPad.
⚠️ Aviso útil: Son casi 4,60 GB, así que aseguraos de tener espacio.
Para poder usarlo necesitaréis Microsoft PowerPoint en el dispositivo desde el que vayáis a trabajar 📊📱💻.
Un saludo: Belinda.
En la enseñanza de la lectura y la escritura, uno de los errores más comunes es introducir elementos llamativos que no guardan relación directa con los sonidos ni con las letras. Imágenes, colores, símbolos o incluso personajes pueden parecer motivadores, pero en muchos casos aumentan la carga cognitiva del alumno, haciendo que su memoria de trabajo procese información irrelevante en lugar de centrarse en lo esencial.
La carga cognitiva y la memoria de trabajo en el aprendizaje lector
La teoría de la carga cognitiva (Sweller, 1988) nos recuerda que la mente tiene una capacidad limitada para manejar información nueva. Cuando saturamos el material con estímulos no directamente vinculados a la tarea de lectura (como sonidos, dibujos o instrucciones innecesarias), el cerebro del niño debe repartir su atención entre elementos útiles e irrelevantes.
El resultado es claro: más esfuerzo, menor aprendizaje.
Como señala Albert Reverter en Enséñame a enseñar, cuando la memoria de trabajo “se distrae con otros inputs”, el esfuerzo del niño se dispersa y el aprendizaje pierde foco. En otras palabras, enseñar bien a leer no consiste en añadir más estímulos, sino en eliminar los que sobran, para permitir que el cerebro se concentre en lo que realmente importa: construir el puente entre lo que se ve y lo que se oye.
Puedes profundizar en esta idea en el artículo de Investigación Docente sobre memoria de trabajo y carga cognitiva y en el blog de Albert Reverter https://mcguffineducativo.es, (enlace 1, enlace 2, enlace 3 a partir de ahí "tirad del hilo y seguid investigando").
Lo que la evidencia nos dice: centrarse en lo esencial
Las investigaciones en enseñanza de la lectura son claras: los métodos más eficaces son aquellos que se basan en la instrucción explícita y sistemática de la correspondencia entre letras y sonidos, acompañada de práctica guiada, retroalimentación constante y lectura con propósito.
En este sentido, el debate entre enseñar fonema a fonema o sílabas completas ha sido abordado por Juan Cruz Ripoll ¿Enseñar a leer fonema a fonema o a leer sílabas completas?
Lo esencial es respetar el principio alfabético y asegurar la práctica continua y significativa. La automatización es una meta crucial: cuando los procesos de decodificación se vuelven automáticos, el lector libera recursos cognitivos que puede dedicar a la comprensión. Sin esta automatización, la lectura sigue siendo un proceso costoso y poco fluido.
Evitar la sobrecarga: lo que recomiendan los expertos
En Métodos y manuales de enseñanza para el aprendizaje de la lectura: cómo elegirlos, Stanislas Dehaene y su equipo del Consejo Científico de la Educación Nacional de Francia ofrecen pautas muy concretas sobre cómo diseñar materiales eficaces para enseñar a leer.
En referencia a la temática de esta publicación, entre sus recomendaciones destacan:
• No sobrecargar la página con instrucciones que el niño no sepa leer (por ejemplo, “leo palabras”, “leo frases”, cuando la tarea es evidente).
• No introducir grafías o dibujos inútiles (por ejemplo, “r → o → ro”; las flechas son aquí inútiles y constituyen un elemento de confusión. Es preferible manipular y combinar cartas o letras magnéticas).
Estas recomendaciones no solo son fruto del sentido común, sino de una profunda comprensión de cómo aprende el cerebro a leer.
Antropomorfización y otros riesgos visuales
Otro aspecto que aborda Dehaene es la antropomorfización de las letras, una práctica frecuente en muchos métodos de enseñanza temprana.
“Algunos métodos recurren a rostros o personajes para representar las letras. Cada letra se asocia a un personaje llamativo, cuya forma del cuerpo o del rostro evoca la letra correspondiente…”
Esta estrategia puede parecer divertida, pero no siempre es beneficiosa. Los estudios muestran que, aunque asociar una letra con un dibujo sencillo y representativo (por ejemplo, una S con forma de serpiente) puede facilitar la memorización, un exceso de elementos pictográficos o de “humanización” de las letras puede distraer la atención de los niños de las propiedades relevantes del objeto de aprendizaje.
A nivel cerebral, las áreas implicadas en el reconocimiento de rostros y de letras compiten entre sí durante el desarrollo lector, lo que puede dificultar la consolidación de la lectura si el material enfatiza lo visualmente llamativo sobre lo funcional.
Sobre esta cuestión de la antropomorfización ya hablamos con más detalle en otra entrada del blog, pero conviene recordarlo: todo lo que distrae del objetivo lector, resta.
Buenas tardes a todos y todas,
Antes de nada, un recordatorio que a veces olvidamos: leer no es algo natural.
Las personas no venimos “preparadas para leer”. No es como aprender a hablar o a caminar. Leer requiere una enseñanza directa, explícita y muy intencionada (no, los niños no tienen que descubrir, ni inferir los sonidos de las letras, para eso estamos los maestros/as para ENSEÑARLOS ).
Y es que, como explica Stanislas Dehaene en sus obras El cerebro lector y Aprender a leer: de las ciencias cognitivas al aula, nuestro cerebro no trae de serie un circuito lector. Para poder leer, debe reciclar partes de las zonas visuales y del lenguaje, creando un nuevo camino que conecte letras, sonidos y significados.
Por eso, enseñar a leer no puede dejarse al azar: necesita claridad, constancia y, sobre todo, paciencia.
Hoy quiero detenerme en dos aspectos que, la verdad, creo que a veces se descuidan. Quizá por costumbre, o por la confianza ciega que depositamos en los libros de texto. A veces parece que sin nuestra cartilla de lectura no sabemos por dónde empezar. Pero ¿y si bastaran unas letras móviles, unas tarjetas, un espejo y nuestras manos?
Más de una vez me han preguntado:
“¿Cuál es la mejor cartilla de lectura?”
Y mi respuesta siempre es la misma:
👉 La mejor cartilla es un buen maestro o una buena maestra.
Hoy quiero compartir algunos recordatorios importantes, de esos que nos ayudan a mirar con otros ojos la forma en que enseñamos a leer.
Dehaene lo explica con mucha claridad: las letras no son dibujos bonitos, sino grafemas, símbolos visuales que representan fonemas, los sonidos más pequeños del habla.
En español, esta relación entre letra y sonido es bastante regular (por eso decimos que es una lengua “transparente”), prácticamente cada sonido tiene una letra (hay unas pocas excepciones C/Z, K/C/Q ). Aun así, el niño necesita aprender a distinguir, combinar y mover mentalmente las letras, como si jugara con ellas, hasta formar sílabas y palabras.
El cerebro tiene que descubrir, paso a paso, que:
Una misma letra puede tener distintas formas (A/a).
El orden de las letras cambia completamente el significado.
Y que hay combinaciones (“ch”, “ll”, “rr”) que se comportan como una sola unidad de sonido.
Hace un tiempo hice un pequeño genially para trabajarlo con mis compañeras/os y para las familias:
Al genially puedes acceder desde este LINK aunque lo ideal es con letras móviles.
Dehaene insiste, y la evidencia lo confirma: aprender palabra por palabra no funciona. "Los métodos globales no son los más efectivos".
Los métodos globales, por muy atractivos que parezcan, hacen que el niño memorice “dibujos de palabras”, pero no el código que hay detrás.
Lo que realmente funciona es enseñar de forma explícita la correspondencia entre fonemas y grafemas, sonido a sonido, paso a paso. Juan Cruz Ripoll lo resume muy bien en su artículo
👉 Enseñar a leer fonema a fonema o a leer sílabas completas.
Allí explica que una lectura sólida se construye cuando el niño aprende a escuchar los sonidos que componen cada palabra, y no cuando intenta reconocerlas de memoria. También explica cómo es más efectivo la enseñanza combinando fonemas que aprendiendo las sílabas de memoria.
Algo tan sencillo como escribir a mano tiene un poder enorme. Cuando un niño traza una letra, su cerebro no solo la ve: la siente. Ese gesto activa zonas motoras y visuales a la vez, ayudando a fijar la forma y la orientación (“p” no es “q”, aunque se parezcan).
Por eso, las letras móviles, los trazos en arena o los ejercicios de escritura manual no son actividades “de refuerzo”: son el corazón del aprendizaje lector.
El movimiento da vida a la letra, y el cuerpo ayuda al cerebro a aprender.
Leer al principio es un trabajo titánico. Cada palabra se convierte en un rompecabezas. Pero llega un momento, tras mucha práctica, en que algo cambia: las letras “saltan solas”, y el niño lee sin darse cuenta de cómo lo hace.
Esa automatización es maravillosa, porque libera recursos mentales para lo verdaderamente importante: comprender, imaginar, emocionarse. (Léase la Teoría de la Carga Cognitiva).
Sin embargo, no ocurre por magia. Ocurre cuando se entrena el código con intención, cuando se leen y escriben muchas palabras, cuando se celebra cada pequeño avance.
Dehaene defiende una idea poderosa: enseñar a leer debe basarse en lo que la ciencia sabe sobre el cerebro, no solo en lo que siempre se ha hecho.
Y eso implica:
Enseñar el código alfabético con progresión y sentido.
Combinar lectura y escritura desde el primer día.
Crear un clima donde haya atención, curiosidad y disfrute.
Ajustar el ritmo a cada niño, respetando sus tiempos.
Y, sobre todo, practicar todos los días, porque leer, como correr o tocar un instrumento, mejora solo con práctica.
Y al final, cuando logra leer una palabra por sí mismo, no solo se enciende una sonrisa… también una red nueva en su cerebro.
Espero que os pueda servir de ayuda.
Un abrazo: Belinda
Buenas noches 🌙
El otro día, después de compartir un artículo de Julián Palazón, varias personas me escribisteis con preguntas, dudas y reflexiones. Y pensé: explicar todo esto en redes no es fácil… pero voy a intentarlo de la manera más sencilla y honesta posible.
Lo primero: no se trata de criticar ni de señalar a nadie. Al contrario. Muchas de estas actividades aisladas las hemos hecho todos en algún momento (yo también 🙋♀️). La cuestión ahora es mirar hacia adelante y preguntarnos con calma:
¿qué es lo que realmente ayuda a nuestros niños a aprender?, ¿qué actividades se traducen en avances reales en lectura, escritura, matemáticas o lenguaje oral?
Y es que, aunque algunas prácticas puedan parecer útiles, en realidad se quedan cortas. Imagina, por ejemplo, pedir a un niño con dislexia que repita series de números cada vez más largas. Puede que llegue a hacerlo muy bien… pero la verdad es que eso no significa que vaya a leer mejor. Lo mismo ocurre con ejercicios de nombrar dibujos lo más rápido posible, soplar globos para “mejorar el habla”, marcar letras escondidas en hojas interminables o hacer laberintos para “entrenar la escritura”. Sí, se gana algo de destreza en esa tarea concreta, pero ahí se queda. No se transfiere al aprendizaje real que necesitamos. Es como entrenar a correr en línea recta: serás más veloz, pero eso no te convierte automáticamente en un buen bailarín.
En cambio, hay prácticas que sí tienen un impacto directo y duradero. Si queremos que un niño lea, necesitamos que lea: juegos de conciencia fonológica, lectura repetida de frases, enseñanza clara de la relación entre letras y sonidos. Si queremos que escriba, que escriba: listas, carteles, frases sencillas, trazado de letras explicado paso a paso. Si queremos que avance en matemáticas, no basta con juegos de lateralidad; lo que funciona es contar objetos, descomponer números, resolver problemas cotidianos. Y si lo que buscamos es mejorar el lenguaje, más que soplar velas, necesitamos trabajar vocabulario funcional, describir imágenes, conversar con apoyos visuales o pictogramas.
Al final, lo importante es que la práctica se parezca a la habilidad que queremos mejorar. Que leer sea leer, que escribir sea escribir, que hablar sea hablar. Con apoyos, con estructura, con mucha repetición… pero siempre con sentido.
Y eso es lo que de verdad transforma. Porque todos queremos lo mismo: que nuestros niños avancen, crezcan y se sientan capaces.
💜 Aprendemos, mejoramos y seguimos caminando juntos.
Hola buenos días a todos/as

¡Hola, muy buenas noches a todos/as! 😍💟
Bueno, poco a poco vamos avanzando en la “estructura” con la gestión de IDoceo y en la recogida de esa información y evaluación inicial. 📊
Como maestra especialista de Audición y Lenguaje, desde 2016 estoy intentando adaptar estos programas para nuestro trabajo. La verdad es que para tutores y especialistas está genial… pero a nosotras/os nos tienen un poco olvidados/abandonados. También es un poco difícil, lo reconozco… nuestro trabajo es muy específico. 🤔
Uno de los aspectos que ya adapté en su día, y que hoy reproduzco aquí, me sirve para realizar la evaluación inicial de mi alumnado y para hacer el seguimiento. Como bien sabéis, las maestras de PT y AL trabajamos con programas específicos para abordar los aspectos que cada uno de nuestros alumnos/as necesita trabajar de forma individualizada. Así que una parte de mi iDoceo comienza recogiendo la evaluación inicial que realizo, de la que voy a mostrar algunos aspectos. 📝
Una de las cosas que ya vimos en las entradas anteriores es que en esa pestaña general voy recogiendo, a modo de checklist, por ejemplo, en la foto de abajo tengo el registro de todos los alumnos/as de los que ya he recabado información que me ha dado la tutora, la orientadora, o si he tenido una tutoría ya con la familia. Así, de un vistazo, sé de qué niños/as debo recabar aún información. 📋✨
Seguramente la siguiente pregunta sea ¿dónde está esa información? Pues de cada uno de los alumnos al pinchar en su nombre hay una “ficha” donde vienen notas y anotaciones.
Desde mi punto de vista es muy útil poder tener toda la información y anotaciones que vamos recogiendo de nuestros alumnos ordenada y siempre a mano, además posteriormente podremos usar esta información de forma muy sencilla para trasladarla y seleccionarla en caso de que necesidad por algún motivo.
Creo que esto os puede ayudar mucho en estos comienzas.
Un abrazo a todos/as y feliz comienzo de semana.
Belinda.
🌞 ¡Feliz domingo, a todas/os!
Seguimos justo donde lo dejamos 😉. Como os conté, en mi forma de organizarme en iDoceo, tengo creado un grupo general con TODO el alumnado.
🤔 ¿Y por qué junto a todos en un único grupo?
Muy sencillo: después de probar mil maneras, descubrí que así es mucho más práctico 🙌. En este grupo hago todas las anotaciones y seguimientos, sin tener que andar buscando alumno por alumno o grupo por grupo.
👉 Además, ojo a esto: un mismo alumno/a puede aparecer en varios grupos.
De esta forma, el grupo general se convierte en mi brújula, el punto de partida desde el que organizo todo 💡.
🔎 Ahora os enseño cómo se ve este grupo general. Os dejo una imagen para que sirva de guía 👇
👀 En la parte izquierda tenemos una columna con todo el alumnado.
📂 Arriba aparecen las pestañas, que podemos personalizar para recoger distintos aspectos de cada alumno/a.
✨ La primera pestaña que yo utilizo se llama “GENERAL” (la tengo en verde 💚, pero podéis poner el color que más os guste 🎨), luego hay una pestaña en azul que es “evaluación” inicial y veréis otra en naranja que se llama “articulación”.
Vamos a pararnos un poco en esta primera pestaña, la de color verde “GENERAL”. Dentro de esta pestaña organizo la info en dos carpetas desplegables, muy fáciles de abrir y consultar 👌 vamos a verlas.
✨ La pestaña “General” (💚 la tengo en verde). Dentro de ella organizo la información en dos carpetas desplegables:
1️⃣ Información general y tutoría
Aquí recojo toda la información visual de las tutorías mantenidas. Ojo 👉 la información escrita más detallada estará en otro apartado (que veremos más adelante). Esta carpeta funciona como un organizador visual para tener todo de un vistazo 👌.
2️⃣ Programa específico
Esta carpeta me sirve como un checklist visual ✅ para revisar de un solo golpe todos los aspectos relacionados con el programa específico del alumno/a.
Veamos todo esto en imágenes que sé que os va ayudar mucho a entenderlo mejor:
📸 Como podéis ver en la imagen, al abrir las carpetas aparecen diferentes columnas donde se recogen los aspectos de los que queremos llevar registro.
🔹 En la carpeta Información general anoto cosas como:
🔹 En la carpeta Programa específico incluyo columnas como:
✅ De esta forma puedo hacer un seguimiento rápido y visual de en qué punto está cada programa específico de mis alumnos/as, con un simple vistazo.
📌 Antes de seguir, os dejo un poco de info sobre cómo crear categorías y columnas en iDoceo.
👉 Como ya os he comentado en otras ocasiones, todos estos aspectos técnicos los podéis aprender fácilmente con los muchísimos tutoriales que hay en YouTube 🎥. Os dejo el LINK para que lo tengáis a mano y también os dejo estos con los tipos de notas que se pueden poner LINK 1, LINK 2
🔍 En mi caso, en esta parte de información dentro de las categorías, no utilizo notas ✏️.
¿Por qué? Porque aquí no estoy evaluando, sino recogiendo información cualitativa.
✅ Por eso solo empleo iconos y anotaciones rápidas, que me permiten tener todo organizado y visual de un vistazo.
🛑 Y por hoy lo dejamos aquí. En unos días lo continuaré 😉.
Los que ya visteis cómo usé Additio durante los últimos 9 años, seguramente no os sorprendáis demasiado, porque estoy aplicando prácticamente la misma estructura, solo que ahora la estoy trasladando a iDoceo 📲.
Es cierto que iDoceo tiene muchísimas más funciones (rúbricas incluidas ✨, aunque Additio también las tenía). Pero recordad algo importante 👉 esto que comparto aquí no es un curso completo sobre todo lo que se puede hacer con cada herramienta. Para eso hay sitios mucho mejores.
💡 Mi intención, en este humilde rincón, es simplemente enseñaros una posible adaptación pensada para quienes trabajamos en AL y PT.
🙌 Con esto me despido por hoy. ¡Que tengáis un feliz domingo! 💜🌟💫