lunes, 16 de marzo de 2026

🌟🌵No queremos convertirnos en "maestros/as maceta"🌵🌟



Últimamente algunos docentes de PT y AL tenemos la sensación de habernos convertido en un bonito elemento decorativo dentro del aula. Como una planta: estamos ahí, acompañamos... pero parece que nadie tiene muy claro para qué.

Todo en nombre de ideas que suenan maravillosas: “todo dentro del aula”,“codocencia”, “inclusión”.

El problema aparece cuando las prácticas no cambian, los recursos no llegan y la normativa se interpreta alegremente. La administración habla de codocencia pero nos usa a los especialista para que parezca que se hace ... la realidad... bien distinta.

Por otro lado, parece que todo es cuestión de los PTs y ALs, poco hemos avanzado entonces señores.  No te ofendas compañero tutor/a, pero para que esto salga adelante los cambios han de venir de ambos lados. Tú también te tienes que adaptar. Sí, sé que tampoco muchos PTs y ALs lo hacemos lo bien y que para muchos ha sido la excusa para no hacer ni preparar nada. Es mucho más cómo entrar una clase y preguntar "¿qué se va haciendo hoy aquí?" y allí te sientas a hacer, de forma improvisada y con cero coordinación, lo que buenamente puedas y te dejen... ¿cómo que "y te dejen"? Sí, si "y te dejen" porque es que a veces es... "no hables que molestáis", "no hagas juegos que se entretienen", "no uses el comunicador que distrae al resto..."

Recordémoslo:

Los maestros de PT y AL seguimos siendo una especialidad concreta, con formación y funciones específicas dentro de la atención a la diversidad. Tenemos una oposición diferenciada y somos un recurso ESPECÍFICO.

● No estamos para atender clases enteras.

● No estamos para ser apoyo ordinario encubierto.

● Ni para una “codocencia” sin planificación ni recursos.


Porque hay alumnos que necesitan una intervención específica, individualizada e intensiva. Y eso, simplemente, no siempre puede darse dentro de la dinámica general del aula. Luchemos también para que nuestros alumnos/as tampoco se conviertan en “macetas”.

Lo paradójico es que, en nombre de la inclusión, a veces se elimina precisamente aquello que garantizaba una respuesta educativa ajustada.

Y el mensaje que queda entre líneas parece ser:

👉 Si necesitas algo más especializado... búscalo fuera. Y, a ser posible, por la tarde. Y por supuesto, lo pagas de tu bolsillo. Que la educación es pública y compensadora de dificultades pero ahora estamos con el "modo recortes" encendido.


Este post no es para debatir ni señalar a nadie. Solo para expresar unapreocupación que muchos docentes compartimos.

🌿 No somos maestros maceta.

Y nuestros alumnos tampoco deberían ser invisibles.

Ahora bien... quizá convenga hacernos algunas preguntas:

¿De verdad estamos haciendo lo que tenemos que hacer?

¿De verdad todos nuestros alumnos aprenden mejor así?

domingo, 25 de enero de 2026

Conocer y diferenciar los sonidos: los articulemas.

Hay aprendizajes que se construyen a la vista de todos… y otros que suceden en silencio, casi sin hacer ruido, pero que son igual de decisivos. El paso del lenguaje oral a la lectura y la escritura es uno de ellos. Y en ese camino, el desarrollo de la conciencia fonológica y el conocimiento de cómo se articulan los sonidos se convierten en auténticos pilares.

La verdad es que aprender a leer no empieza en el papel. Empieza mucho antes, en el oído, en la boca y en la capacidad de detenerse a pensar sobre algo que normalmente hacemos de manera automática: hablar.

Sonidos del habla y fonemas: aprender a escuchar de otra manera

Cuando hablamos, los sonidos salen en cadena, uno detrás de otro, sin pausas claras. Para un adulto esto no supone ningún problema, pero para un niño o una niña que está empezando a leer… puede ser un auténtico reto.

Los sonidos del habla, lo que realmente oímos: un flujo continuo de sonido donde todo se mezcla. Es como escuchar una canción sin conocer la letra, donde cuesta distinguir cada palabra o lo que ha dicho exactamente..

 Los fonemas, que son esas pequeñas unidades que permiten diferenciar significados. Cambiar un solo sonido transforma una palabra entera: pato no es lo mismo que gato.

Y aquí está la clave: para aprender a leer, el cerebro necesita hacer algo poco habitual —romper esa cadena sonora y separar cada sonido— para poder asociarlo a una letra. A esta habilidad la llamamos conciencia fonémica, y sin ella, el principio alfabético se tambalea.

Articulemas: cuando el sonido "se puede ver"

Pero ¿cómo ayudamos a un niño a identificar algo que no se ve? Aquí entran en juego los articulemas.

Los articulemas son imágenes que muestran cómo colocamos la boca para producir un sonido concreto. Y aunque pueda parecer un detalle menor, la experiencia y la investigación nos dice que no lo es en absoluto.

Cuando un niño ve cómo se produce un sonido, deja de ser algo abstracto. Ya no es solo “escuchar la /f/”, sino entender que los dientes se apoyan suavemente en el labio inferior. Es como tener un mapa antes de iniciar un camino.

Además, los articulemas son especialmente útiles para diferenciar sonidos que se parecen mucho al oído, pero que se producen de manera distinta. Por ejemplo, no se articula igual una /f/ que una /z/, aunque a veces puedan confundirse. Ver esa diferencia ayuda a fijarla… y a no olvidarla.

La articulación como aliada de la lectura y la escritura

Conocer cómo se articula un sonido no es solo importante para hablar mejor. También es una ayuda poderosa para leer y escribir.

Cuando un niño aprende una letra, su cerebro no guarda solo su forma visual. También almacena el gesto motor que hace la boca al pronunciarla. Es decir, el cuerpo participa en el aprendizaje. Y eso refuerza la memoria.

Además, para entender que las letras representan sonidos primero hay que ser capaz de reconocer esos sonidos en uno mismo. Saber qué hace mi boca cuando digo /m/, /s/ o /f/ da seguridad y claridad al proceso.

Esto se nota especialmente en la escritura. Al escribir una palabra como foca, el niño necesita analizarla con detalle: pensar qué sonidos la forman y en qué orden aparecen. Si tiene clara la articulación del primer sonido, decidir que debe empezar por la letra f resulta mucho más sencillo.

Menos esfuerzo, más comprensión

En el fondo, todo esto tiene un objetivo muy claro: reducir la carga cognitiva del aprendizaje. Cuando ofrecemos apoyos visuales y articulatorios, el niño deja de adivinar y empieza a decodificar con precisión, es decir a hacer esa unión grafema-fonema, fonema-grafema, e ir uniéndolos para formar palabras.

Tener una referencia física (la boca) y una referencia visual (el articulema) convierte un proceso complejo en algo más accesible y humano. Paso a paso. Sin atajos, pero con buenos apoyos.

Porque muchas veces, lo que marca la diferencia no es hacer más, sino hacer visible lo esencial. Y en el aprendizaje de la lectura, escuchar, mirar y sentir cómo se producen los sonidos sigue siendo una base tan invisible… como imprescindible.

No quiero terminar esta entrada sin hacer una referencia a nuestro gran compañero Julián Palazón y a toda la labor de difusión que lleva haciendo en los últimos años. 

Aprovecho para dejaros unas entradas de su blog en las que se habla de estos aspectos más detenidamente: 

También os dejo el vídeo que he dejado en la publicación de Instagram del día de hoy y que hice hace unos años en un colegio para ayudar a la comprensión de estos aspectos, por parte de famiias y compañeros.

Y termino deseando que paséis un ¡¡¡¡FELIZ DOMINGO!!!


jueves, 15 de enero de 2026

Cuestión de “prioridades “


En educación hay ciertas actuaciones por parte de la administración que, sinceramente, sigo sin comprender.

Hace ya unos años no entendí que se dotara de un ordenador a todo el alumnado de 5º y 6º de Primaria. Hoy, el tiempo ha pasado… pero las dudas permanecen.

Ahora me cuesta entender determinadas inversiones: las llamadas aulas del futuro, las aulas sensoriales y su impacto real (más allá del titular) en el aprendizaje cotidiano del alumnado.

Tampoco termino de comprender que prácticamente todas las tutorías cuenten ya con las nuevas pantallas digitales (una especie de tablet gigante), mientras que las aulas específicas parecen quedar fuera del reparto. Curioso, sobre todo cuando la inclusión está tan bien definida sobre el papel… pero no siempre en la distribución de recursos.

Y resulta aún más difícil de explicar (o de justificar) los tiempos de espera que soportan algunos alumnos para acceder a productos de apoyo o ayudas técnicas esenciales: comunicadores, sistemas FM, materiales adaptados… sin olvidar la escasa dotación y actualización de recursos en muchos centros.

En fin, supongo que todo es cuestión de prioridades.

¿Cuál es el objetivo? ¿Mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje?

Antes hubo que regalar ordenadores.

Ahora parece que hay que vender aulas del futuro o sensoriales… que, sin duda, quedan espectaculares en la foto.