domingo, 25 de enero de 2026

Conocer y diferenciar los sonidos: los articulemas.

Hay aprendizajes que se construyen a la vista de todos… y otros que suceden en silencio, casi sin hacer ruido, pero que son igual de decisivos. El paso del lenguaje oral a la lectura y la escritura es uno de ellos. Y en ese camino, el desarrollo de la conciencia fonológica y el conocimiento de cómo se articulan los sonidos se convierten en auténticos pilares.

La verdad es que aprender a leer no empieza en el papel. Empieza mucho antes, en el oído, en la boca y en la capacidad de detenerse a pensar sobre algo que normalmente hacemos de manera automática: hablar.

Sonidos del habla y fonemas: aprender a escuchar de otra manera

Cuando hablamos, los sonidos salen en cadena, uno detrás de otro, sin pausas claras. Para un adulto esto no supone ningún problema, pero para un niño o una niña que está empezando a leer… puede ser un auténtico reto.

Los sonidos del habla, lo que realmente oímos: un flujo continuo de sonido donde todo se mezcla. Es como escuchar una canción sin conocer la letra, donde cuesta distinguir cada palabra o lo que ha dicho exactamente..

 Los fonemas, que son esas pequeñas unidades que permiten diferenciar significados. Cambiar un solo sonido transforma una palabra entera: pato no es lo mismo que gato.

Y aquí está la clave: para aprender a leer, el cerebro necesita hacer algo poco habitual —romper esa cadena sonora y separar cada sonido— para poder asociarlo a una letra. A esta habilidad la llamamos conciencia fonémica, y sin ella, el principio alfabético se tambalea.

Articulemas: cuando el sonido "se puede ver"

Pero ¿cómo ayudamos a un niño a identificar algo que no se ve? Aquí entran en juego los articulemas.

Los articulemas son imágenes que muestran cómo colocamos la boca para producir un sonido concreto. Y aunque pueda parecer un detalle menor, la experiencia y la investigación nos dice que no lo es en absoluto.

Cuando un niño ve cómo se produce un sonido, deja de ser algo abstracto. Ya no es solo “escuchar la /f/”, sino entender que los dientes se apoyan suavemente en el labio inferior. Es como tener un mapa antes de iniciar un camino.

Además, los articulemas son especialmente útiles para diferenciar sonidos que se parecen mucho al oído, pero que se producen de manera distinta. Por ejemplo, no se articula igual una /f/ que una /z/, aunque a veces puedan confundirse. Ver esa diferencia ayuda a fijarla… y a no olvidarla.

La articulación como aliada de la lectura y la escritura

Conocer cómo se articula un sonido no es solo importante para hablar mejor. También es una ayuda poderosa para leer y escribir.

Cuando un niño aprende una letra, su cerebro no guarda solo su forma visual. También almacena el gesto motor que hace la boca al pronunciarla. Es decir, el cuerpo participa en el aprendizaje. Y eso refuerza la memoria.

Además, para entender que las letras representan sonidos primero hay que ser capaz de reconocer esos sonidos en uno mismo. Saber qué hace mi boca cuando digo /m/, /s/ o /f/ da seguridad y claridad al proceso.

Esto se nota especialmente en la escritura. Al escribir una palabra como foca, el niño necesita analizarla con detalle: pensar qué sonidos la forman y en qué orden aparecen. Si tiene clara la articulación del primer sonido, decidir que debe empezar por la letra f resulta mucho más sencillo.

Menos esfuerzo, más comprensión

En el fondo, todo esto tiene un objetivo muy claro: reducir la carga cognitiva del aprendizaje. Cuando ofrecemos apoyos visuales y articulatorios, el niño deja de adivinar y empieza a decodificar con precisión, es decir a hacer esa unión grafema-fonema, fonema-grafema, e ir uniéndolos para formar palabras.

Tener una referencia física (la boca) y una referencia visual (el articulema) convierte un proceso complejo en algo más accesible y humano. Paso a paso. Sin atajos, pero con buenos apoyos.

Porque muchas veces, lo que marca la diferencia no es hacer más, sino hacer visible lo esencial. Y en el aprendizaje de la lectura, escuchar, mirar y sentir cómo se producen los sonidos sigue siendo una base tan invisible… como imprescindible.

No quiero terminar esta entrada sin hacer una referencia a nuestro gran compañero Julián Palazón y a toda la labor de difusión que lleva haciendo en los últimos años. 

Aprovecho para dejaros unas entradas de su blog en las que se habla de estos aspectos más detenidamente: 

También os dejo el vídeo que he dejado en la publicación de Instagram del día de hoy y que hice hace unos años en un colegio para ayudar a la comprensión de estos aspectos, por parte de famiias y compañeros.

Y termino deseando que paséis un ¡¡¡¡FELIZ DOMINGO!!!


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